Diana Milena Arango Aristizábal2026-03-222026-03-222012https://doaj.org/article/67a4fd907e624fbc9c3b8afe0cea8c95https://andeanlibrary.org/handle/123456789/67035Núñez a expresarle sus sentimientos y a pedirle su mano. La respuesta de Soledad a las intenciones del que sería el cuatro veces Presidente de la República fue no. A diferencia de muchas mujeres de su clase y de su tiempo, Soledad pudo decidir sobre su vida amorosa y, de paso, demostró el carácter aguerrido y fuerte que muchos le ostentan. La información que se tiene sobre este episodio se apoya más en conjeturas, que en certezas. Se piensa que a una mujer devota y fiel creyente de la Virgen de las Mercedes y de las doctrinas de la Iglesia Católica, no se le haría ninguna gracia concebir una relación con un hombre divorciado como Núñez y aceptar una boda civil en contra de la voluntad de su madre, doña Rafaela Polanco, y la suya. Lo que sí confirmaría tal hecho es el carácter recio, el espíritu desenvuelvo y el semblante independiente de una mujer como SoledadesArtHumanitiesMonedas: Cincuenta Centavos Colombianos, la mujer del Regeneradorarticle