Rafael Poch de Feliu2026-03-222026-03-222006https://andeanlibrary.org/handle/123456789/80069La novedad de este año en China ha sido la aprobación de un programa de reforma integral del campo que se ha bautizado “Construcción de un nuevo agro socialista”. Va a ser la primera prioridad estratégica del XI Plan Quinquenal 2006-2010. Más allá de la discreta relevancia práctica de los detalles concretos de ese programa, mi tesis es que esa novedad es importante como síntoma: puede ser el principio de un cambio muy importante. La razón es que los campesinos son la mayoría de la población china, y lo seguirán siendo dentro de 20 o 30 años, y que su futuro no tiene solución dentro de la actual estrategia de desarrollo. La presente industrialización/urbanización, no es capaz de absorber a la gran masa rural china de una forma semejante a la practicada en Occidente en el pasado, sin crear problemas y desequilibrios aun más críticos que los que pretende solucionar. No es una situación específicamente china, sino mundial, sin embargo en China es particularmente candente, no solo a causa de la combinación resultante de su enorme población y limitados recursos –paradigma mundial– sino también porque compromete directamente la misma esencia del proyecto modernizador chino, común a Mao, Deng Xiaoping y sus sucesores, y nos hace regresar a uno de los problemas fundamentales del siglo XX chino: la mala adaptación a China de las teorías y recetas occidentales en materia de modernización. Así pues, la sugerencia que presento es que la apuesta “capitalista” que los dirigentes chinos hicieron hace 27 años es reversible y podría derivar pronto en nuevos recetarios más colectivistas y alternativos.esPolitical scienceHumanitiesChinaWhy rural Chinamatters?article