Álvaro Xavier Ossio-OrtubeAracely Sisi Aliaga-Arancibia2026-03-222026-03-22202510.53287/gaeo9428ic88thttps://doi.org/10.53287/gaeo9428ic88thttps://andeanlibrary.org/handle/123456789/79842Los tumores óseos malignos primarios —especialmente osteosarcoma, sarcoma de Ewing y condrosarcoma— constituyen entidades heterogéneas con alta morbilidad y estancamiento terapéutico. En los últimos años, el estudio de biomarcadores moleculares y líquidos ha abierto nuevas oportunidades para el diagnóstico temprano, la monitorización de enfermedad mínima residual (EMR) y la estratificación pronóstica. Entre los biomarcadores moleculares destacan mutaciones en TP53, RB1 e IDH1/2, fusiones como EWSR1-FLI1 y perfiles epigenéticos de metilación CpG. En el campo de los biomarcadores líquidos, el ADN tumoral circulante (ctDNA), los miRNAs, los exosomas y las células tumorales circulantes (CTCs) han mostrado correlación con carga tumoral, recaída y resistencia terapéutica. Estudios recientes demostraron que la detección de ctDNA basada en metilación permite identificar recaídas antes de la imagen radiológica en osteosarcoma, mientras que los transcritos de fusión en Ewing sarcoma pueden monitorizar la respuesta terapéutica en tiempo real. Sin embargo, persisten limitaciones metodológicas (heterogeneidad tumoral, baja sensibilidad, falta de estandarización) que restringen su aplicación clínica rutinaria. La integración de paneles tumor-informed, secuenciación profunda y modelos predictivos basados en inteligencia artificial representan las líneas más prometedoras para consolidar su uso clínico. En síntesis, los biomarcadores líquidos y moleculares están configurando una nueva era en el manejo de tumores óseos, acercando la medicina de precisión a la oncología musculoesquelética.MedicineHumanitiesSarcomaBiomarcadores moleculares y líquidos en tumores óseos primarios: avances diagnósticos, pronósticos y perspectivas traslacionalesarticle