Antonietta Potente2026-03-222026-03-22202510.1344/duoda2025.69.06https://doi.org/10.1344/duoda2025.69.06https://andeanlibrary.org/handle/123456789/78399Virginidad cuida de nuestra almacorporal, es decir, de nuestras vidas. Es tan profunda que nace con nosotras, como un regalo de nuestras madres. Por eso, todas las mujeres la tienen y ninguna mujer la puede perder. Su lugar es el más escondido y pertenece al mundo de lo invisible que solo órganos sutiles y sentidos sobrenaturales pueden entender. A cada invasión ella se esconde, a pesar de que le gustaría ser un poco más amada por nosotras las mujeres.HumanitiesContext (archaeology)ArtEncumbradamente libres. Oda Segundaarticle