Nicolle Wagner-GutiérrezVladmir Cláudio Cordeiro de LimaH. FreitasClaudio MartínLuis CorralesAndrés F. CardonaÓscar Arrieta2026-03-222026-03-22202410.56050/01205498.2369https://doi.org/10.56050/01205498.2369https://andeanlibrary.org/handle/123456789/53663Citaciones: 1La nanomedicina ha facilitado el desarrollo de moléculas bioactivas en diversos órganos humanos. El diseño a microescala ha superado barreras fisiológicas específicas, permitiendo mejorar el índice terapéutico, reducir la dosis biológica efectiva y disminuir las reacciones adversas (1). El objetivo principal de un sistema de administración farmacológica como los conjugados anticuerpo-fármaco (ADC) es prolongar, localizar y permitir una interacción farmacológica protegida con el tejido enfermo. Además, los sistemas de liberación dirigida reducen la frecuencia de dosificación, minimizan los efectos adversos y reducen las fluctuaciones en los niveles circulantes (el volumen de distribución de un ADC es de 6 a 10 litros y la vida media de eliminación terminal es de 4 a 6 días) (2). Los nanodispositivos capaces de modular reacciones adversas y mejorar la administración del medicamento activo (SMART) están compuestos de materiales blandos quiméricos o híbridos.esHumanitiesArtRevolución de los conjugados anticuerpo-fármaco en el cáncer, ¿a donde vamos?article