OJOS DE SERPIENTE
Abstract
Zinat llevaba mucho tiempo meditando. En su regazo, yacía un libro del antiguo Egipto que en su postura actual, abierto a la mitad, parecía una mariposa con las alas extendidas, perfectamente rectangulares. Yo me quedé parado a su lado.Era una tarde aburrida, y Zinat no hacía más que beber vino en una copa cristalina que parecía simular a un frutero. Me dijo que había terminado de leer una carta de un viejo amigo suyo, un millonario coleccionista de reliquias antiguas y raras. —¿Qué tienen en común los faraones con las personas actuales? —inquirió Zinat mientrasse llevaba un sorbo de licor a los labios. —No lo sé, Zinat. Los faraones vivieron hace mucho tiempo. —Su comentario no responde a mi pregunta… Debo decir que aquello no me llama la atención. —Disculpe, Zinat. —Tranquilo, Futes. Creo que la culpa es mía por tratar de abrirle la mente.