El cine y sus dos cuerpos: materia, ritual y memoria viva
Abstract
Este artículo propone una reflexión sobre la naturaleza del cine como patrimonio cultural a partir de su doble condición tangible e intangible, en un contexto marcado por profundas transformaciones en los modos de producción, circulación y consumo audiovisual. El cine es entendido, por un lado, como un conjunto de objetos materiales -soportes fílmicos, archivos, documentos y salas de exhibición- que conservan fragmentos irrepetibles de la memoria histórica, social y estética de los pueblos. Por otro, como una práctica cultural viva, constituida por rituales colectivos, lenguajes cinematográficos y sensibilidades compartidas que configuran experiencias de comunidad y transmisión simbólica. A partir de ejemplos del ámbito iberoamericano y boliviano, la ponencia aborda la relevancia de la preservación material de las imágenes en movimiento, así como la urgencia de resguardar los saberes, prácticas y espacios que hacen posible la experiencia cinematográfica. Se incorporan referencias al cine italiano -desde el neorrealismo hasta Cinema Paradiso- como parte de una memoria personal y colectiva que evidencia el cine como arte de la duración, capaz de capturar el tiempo y transformarlo en memoria viva, siguiendo la concepción de Andréi Tarkovski. Finalmente, el texto plantea que el patrimonio cinematográfico no puede reducirse a un inventario de objetos, sino que debe comprenderse como un ecosistema dinámico donde materia, rito y comunidad son inseparables. Preservar el cine implica, entonces, sostener tanto su dimensión material como su potencia simbólica, garantizando la continuidad de una experiencia cultural esencial para la construcción de identidad y memoria en las sociedades contemporáneas.