Anatomía de un triple delito: el desafío al Dalai Lama por la nueva alianza entre China y los adoradores de espíritus
Abstract
En 1997 asesinaron al director de la Escuela de Dialéctica Budista y otros dos monjes. La\npolicía señaló a devotos del gyalpo Shugden, divinidad de aspecto demoniaco y símbolo\nactual de la asociación entre una secta tibetana y las autoridades de Pekín. Juntos intentan\ntransformar el carácter del budismo y, a la muerte del Dalai Lama, remplazarlo con una\nfi gura políticamente maleable, devota de Shugden —como sucedió con la nominación china\ndel Panchen Lama—. A pesar de la proliferación de numerosos templos dedicados a dicho espíritu, la población sigue siendo fi el a las antiguas tradiciones y al Dalai Lama.