Encumbradamente libres. Oda Segunda
Abstract
Virginidad cuida de nuestra almacorporal, es decir, de nuestras vidas. Es tan profunda que nace con nosotras, como un regalo de nuestras madres. Por eso, todas las mujeres la tienen y ninguna mujer la puede perder. Su lugar es el más escondido y pertenece al mundo de lo invisible que solo órganos sutiles y sentidos sobrenaturales pueden entender. A cada invasión ella se esconde, a pesar de que le gustaría ser un poco más amada por nosotras las mujeres.